2008/11/24

Mucha tropa en las calles

Estuvimos horas y horas, demasiado tiempo probando sonido en el Estadio Atenas. Skay fumaba sin parar y fruncía la boca en una clara señal de descontento. Yo no podía creer que otra vez el alma en pena de los viejos Marshall nos este jugando otra mala pasada. A los dos nos parecía una pérdida brutal de tiempo y un desgaste que podría tener sus consecuencias durante el show. A ninguno de los dos nos cerraba lo que el sonidista nos proponía como techo de sonido, como altitud máxima para que vuelen nuetros rocanroles. Mientras intentaba bajar los decibeles de mi propia calentura decidí que lo mejor sería tomar un poco de aire. Salí a la puerta del club y en eso vi como la Negra enardecida pero todavía pasiva puteaba entrelengua, sin soltar todavía toda esa furia verbal y física que la acomete cuando las cosas se tuercen hacía un rumbo para ella indeseado. Con los ojos clavados en la intersección de calles de la esquina de Atenas miraba los movimientos los despliegues tácticos de las fuerzas del orden. No tarde en darme cuenta de la excesiva cantidad de milicos que se estaban apostando en las proximidades del estadio. Parecía como si nos estuvieran rodeando. Sus pasos y todos sus movimientos eran sumamente agresivos y sobre todo llamativos y absurdos como si se estuvieran preparando para un duro enfrentamiento con las bandas que durante la noche llegarían al estadio a ver nuestro show. La Infantería, los repulsivos cabeza de tortuga con su uniforme gris azulado parecían moverse con la soltura de una decada atrás cuando con toda la impunidad que le daba el gobierno militar sitiaban las universidades para descargar sus garrotes sobre las cabezas de los estudiantes para después llevarselos detenidos. Aún sabiendo que mis palabras no iban a surtir ningún efecto en ese cuerpo tensado al máximo cuerpo que estaba apunto de explotar de indignación y lo que es peor que estaba a punto de encaramarse en una carrera individual llena de odio y violencia contra los carros de asalto le dije a Poli que se tranquilice. Con suma delicadeza la tome por los hombros y traté de que su crispación se desarrollara en inteligencia. Yo tambien como ella tenía ganas de trenzarme a golpes con los milicos de cagarlos a puteada y decirle que se vayan a la reconcha de su madre pero debíamos detener la pulsión de nuestra sangre , este no era el caso. Ahora somos responsables no solo de nuestras libertades sino tambien de la de todos los pibes que vienen a vernos. Así que a actuar de forma pensante intentando desactivar por los medios más astutos el aparto represivo que estos hijos de puta estaban disponiendo en torno a los que nosotros llamamos una fiesta. No hacia sentir muy mal ver a tantos milicos con sus carros de asalto y sus hidrantes. Ver como desenvolvían a su antojo toda una inmunda maquinaria de represión. La Negra no se pudo contener se largó de mis brazos y mientras yo la secundaba unos metros atrás llegó hasta el jefe del operativo y le pidió, que si quería que esta noche no sucediera una tragedia que al menos retire los carros hidrantes de las adyacencias de Atenas. Te crees que esto es una guerra-le dijo. El taquero se hizo el pelotudo le dijo que no se preocupara y dejó todo como estaba.
A las pocas horas vimos como empezaban a caer los pibes. Cuadras y cuadras alrededor del estadio llenas de las miles de personas que estan llegando al recital. Rogué, dentro de una mística religiosa similar a la que adquieren la gente que sufre mucho por las inclemencias de la vida y que pocas veces aflora en mí que por favor que no pasara nada. La pose de los policía era desafiante y povocadora, los pibes no se lo van a bancar.
Llegamos al show con bastante tensión. Por suerte al menos al principio no pasó nada. Media hora antes de salir un tipo que no conocía con pinta de argelino golpeo la puerta de los camarines y me dejo una nota firmada por Symns donde me citaba en la cantina de Atenas para hacerme un reportaje. Walter Sidotti me comentó que lo había visto por aquí totalmente descerebrado con una cámara de filmación.
Arrancamos con Divina TV Fhurer. Desde el vamos nos vimos otra vez desbordados por la gente. El escenario era muy bajo y comenzaba otra vez a haber más gente arriba del escenario que abajo. Me asusté cuando vi a Skay empujar a una chica y caer entre la gente. Con lo que pasó en Obras estamos un poco nervioso con este tema. Traté de tomar todo con calma. Después del segundo tema paré la pelota bajo la suela y les dije que se dejen un poco de joder con subierse arriba del escenario.
-Ponchen ahí abajo que nosotros le hacemos la música de fondo.
Parece que van en camino de entender que esta práctica está conspirando contra el espíritu de los shows, que es imposible seguir subiéndose, los que están abajo se irritan cuando alguno intenta agarra el micrófono para cantar. Indudablemente la cosa va a tener que cambiar.
Estrenamos tres temas nuevos: “Susanita”, una stone fiestera a la cual los pibes le cazaron el estribillo enseguida. No pasó lo mismo con Nueva Roma, tardaron más en descifrar “te cura o te mata”. “El Ferry” fue la que menos prendió. Me gusta mucho esta canción pero veo complicaciones cuando la llevemos al estudio. Como no podía ser de otra manera le dedicamos el Puticlub al negro Cañón que se encontraba frente a nosotros en una especie de palco que se había fabricado.
La salida de Atenas fue un tanto traumática con Symns tratándonos mal por nuestra indisposición hacía él. Está cada vez más dificil Enrique.

1 comentario:

feeddee dijo...

esto en verdad lo escribio el indio? me gustaria que no me mientan en su respuesta